Tillman (2000) define el proceso de interpretación musical como un medio de comunicación en el que la alteración del estado de ánimo generada por la música está constituida por componentes psicofisiológicos (por ejemplo, la aceleración del ritmo de los tambores como una técnica universal para entrar en trance al generar ondas de baja frecuencia) y culturales. Diversas culturas se han dado a la tarea de crear instrumentos musicales con el propósito de generar un estado de ánimo específico.
Para que una pieza genere la emoción artística deseada los artistas sonoros deben cuidar diversos aspectos y experimentar con todo tipo de métodos, entre ellos el artista puede ayudarse de factores culturales, factores psicológicos, factores biológicos del cerebro humano (como podrían ser las características del cerebro y su reacción ante el sonido), el empleo de la acústica y la física del sonido, entre otros métodos.
También el artista sonoro debe conocer al público al que le va a presentar la pieza para lograr un mejor resultado debido a que cada público cuenta con un nivel distinto de sensibilidad ante su entorno y de vivencias que pueden influir en la reacción del espectador. Para Storr (2002), La música tiene la capacidad de despertar la misma sensación en diversos grupos de personas, puede intensificar o subrayar un sentimiento, por lo que por medio de la música apropiada se puede coordinar el sentimiento de un grupo.
El estimulo de la música puede incluso generar cambios físicos. Por ejemplo en la amplitud de onda en el cerebro. Es así como ingenieros de sonido han creado maravillas como el programa I-dozer, el cual produce pistas musicales de aproximadamente una hora que deben ser escuchadas con audífonos y que poco a poco van alterando la resonancia electromagnética en el cerebro por medio de ondas binaurales hasta que el cerebro por si solo produce efectos similares a los de diversas substancias psicotrópicas. El uso de ritmos binaurales también se ha empleado para mejorar la concentración y trabajar con problemas como el control para bajar de peso.
Toop (2005) Menciona que actualmente los artistas que trabajan con el sonido consideran interesante la ausencia de una forma predecible, el sonido va y viene, se percibe de todos los puntos en el espacio y altera un ambiente. Para él los efectos del sonido pueden ser devastadores dando dos ejemplos: cuando combinar distintos sonidos a la vez altera drásticamente el estado de ánimo y cuando un sonido repetido monótonamente queda registrado en el cerebro y se escucha aún cuando el sonido desaparece. Después de la primera guerra mundial Luigi Russolo, artista futurista italiano propuso el considerar los sonidos de la sociedad urbana como una nueva fuente de material musical.
Iturbide (2006) sostiene que el arte sonoro no es propiamente un campo, sino diversas actividades intermediáticas que se identifican por medio del sonido. Algunas de estas actividades y sus exponentes son explicadas por Toop (2006):
“Los cortes de sonido de William Burroughs y las micro partículas de Henri Chopin; las esculturas sonora; la invención de nuevos rangos instrumentales de Laurie Anderson Modificando violines para shozgys de Hugh Davies; Las caminatas sonoras de Max Neuhaus, un camino guiado a través de los notables ambientes de personajes sonoros, Una palabra escrita con la palabra “Escuchen”; Los fotógrafos y captores de paisajes sonoros que gravan y editan sonido ambiental, las instrucciones verbales de los artistas Fluxus; acompañados con instalación, arte de performance, sonido antiestético “. (Pág. 6).
El arte sonoro se fusiona exitosamente con otras manifestaciones artísticas contemporáneas, entre ellas: la instalación. Rosenthal (2006) agrupa a las instalaciones alrededor de dos problemáticas: Tiempo y espacio, el espectador percibe un lapso de tiempo y un espacio efímero. Una pieza de instalación puede ser:
· Una personificación: creando una personificación de una situación real (El orinal de Marcel Dushamp).
· Una reapropiación: en la que el artista usa el espacio como cómplice de la obra artística (Spiral Jetty de Robert Smithson y las instalaciones de Christo)
· Un “Enchantment” (encantamiento): creando instalaciones fantásticas dentro de un espacio (Mezbau, de Kurt shitter y Etant donnés de Marcel Dushamp).
· Una intervención: investigando las características físicas y culturales de el espacio donde se trabajará (clown torture de Bruce Neuman y The solomon R. de Vanesa Beecroft), este tipo de instalación se emplea comúnmente en las piezas que cuentan con elementos sonoros como medio principal para su exhibición. (Toop, 2005) .
En México la aparición del arte sonoro, es reciente, Iturbide (2006) menciona que a pesar de que el festival de arte sonoro que se realizaba en el Distrito Federal en el ex teresa llego a su fin el verano del 2002, se han ido abriendo nuevos foros para presentar trabajos de arte sonoro, tal es el caso del festival sonoro de Monterrey (SONOM), la bienal del radio del 2004 o el festival de arte electrónico Transito.
En Guadalajara es extraño encontrar propuestas de arte sonoro en las galerías, sin embargo hay ocasiones en las que se le da un lugar especial a estas disciplinas. En el 2008, por ejemplo, se presentó el concierto “sociacusia” en el CAM de arte contemporáneo. Los artistas que trabajaron en esta pieza fueron Yahir Lopez, Rogelio Sosa y el dueto lost Martinez. En esta pieza el espectador disfrutaba de distintos ruidos generados con la voz mientras se encontraba frente a unos ordenadores.
El 9 de Junio del 2009, como parte de una convocatoria de rescate de espacios públicos se instalaron diversas bocinas en el parque revolución que transmitían sonidos de la zona, este proyecto estuvo a cargo de Armando Castro.
El 8 de mayo del 2010, en el museo de la ciudad de Guadalajara se inauguró la exposición “Poli_foneo” donde 10 artistas tapatíos mostraron sus instalaciones sonoras, destacando la obra de la directora del canal 22 internacional, Luz María Sanchez en la que 48 altoparlantes alineados sobre una pared roja emitían cuatro discursos del cardenal. También se encontraban trabajos de Armando Castro, Diego de la Mora, Jade Ramírez, León Christian Barragán, Miguel Mesa, Ricardo Castillo, Sector Reforma y Yair López.









